PILATES Vicky Timón | Carta 1 – Pilates ¿en suelo o en máquinas?
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Carta 1 – Pilates ¿en suelo o en máquinas?

Pilates ¿en suelo o en máquinas?                                                     Carta 1

En esta primera «Carta al director» me provoca la idea de plantear y dar mi opinión sobre una cuestión que, de un año a esta parte, estoy teniendo que explicar continuamente a los futuros nuevos alumnos que demandan Pilates en Máquinas creyendo que esta manera de ejercitarse es, dicen, «muchísimo mejor que la otra».
Lo anecdótico de este asunto es que hace años era al contrario, al menos en España, por que en esto vamos un poquito por detrás de EEUU y muchos otros países allende los mares como Argentina, Venezuela, Méjico,…
Solíamos escuchar que Pilates en suelo era «lo mejor de lo mejor», «lo que mejora la salud» y «las máquinas hacen daño».

Pues ni lo uno ni lo otro, las dos maneras de llevar a cabo el Método son buenas si se hacen bien y son malas si se hacen mal. Lo que es cierto, ciertísimo, es que son diferentes la una de la otra, aportan beneficios diferentes, en parte son ejercicios diferentes, el espacio en el que se realizan es diferente, la atención que requieren es diferente y también el esfuerzo que exigen es diferente.

DIFERENTES. Objetivamente ni mejor ni peor pero si eliminamos la objetividad y metemos las preferencias por gusto personal, entonces ya no sirve de nada debatir sobre ello. En este caso a quien no le gusten las máquinas se hará daño con ellas y, generalmente, le parecerán duras o aburridas y a quien no le guste el suelo penará cada vez que se tumbe en una colchoneta y, para esta persona, mantener las piernas extendidas al techo como flechas será como cuando te meten palillos de bambú bajo las uñas de los pies para que confieses que, dejando de fumar, te has escapado a la casa del vecino, en pijama, para dar unas caladas robadas a su cigarro.

Las máquinas hacen daño cuando, al hacer un ejercicio que requiere tirar de un asa, por ejemplo, o elevar el tronco con los pies enganchados, se nos olvida que estamos practicando un método que requiere cumplir con unos requisitos, unos cinco requisitos posturales e imprescindibles, para que la práctica sea beneficiosa, saludable, fortalecedora y diferente de una sesión de pesas en el gimnasio.

El suelo es «un coñazo» cuando no haces nada por superar los retos neuromusculares que te propone el profesor en cada momento, porque una clase de pilates es un continuo pensar en hacer y hacer con eficacia. No es lo mismo elevar lateralmente una pierna pensando en que el ejercicio es subir y bajar que pensar que para elevar la pierna necesitamos a los músculos abductores, que para bajarla ahí están los mismos abductores trabajando excéntricamente en su lucha contra la fuerza de la gravedad, que las costillas han de estar cerradas y el ombligo conectado para inmovilizar la columna y que el ejercicio es específico de cadera, …, en fin, muchas cosas que los profesores van contando y que, a veces, caen en saco roto o lo que es lo mismo «por un oído me entra y por otro me sale» que yo hago lo de levantar la pierna este rato y para casa con mi pilates hecho, que seguro que en unos días ya no me duele la hernia porque el médico me ha dicho que Pilates vale para eso y para todo.

Señoras y señores, no exageremos, el método nos ayuda a muscular a nivel profundo, sobre todo la musculatura del tronco, y esta es una muy buena manera de prevenir lesiones de columna y mejorar la sintomatología en lesiones que ya existen. De hecho no se si existe una manera más eficaz de hacerlo que dependa solo de uno mismo. Sin embargo, como depende de uno mismo ¿quien me puede asegurar a mi, como profesora de pilates que soy, que tú vas a realizar los movimientos tal y como yo te los estoy indicando, segundo a segundo, y que cuando, durante un ejercicio, doy una pauta para prevenir una posible sobrecarga lumbar me hagas caso escrupulosamente?
Y, por otro lado, ¿quien te puede asegurar a ti que tu profesor de pilates cumpla, como profesional, las expectativas que tu médico ha puesto en el Método pilates a la hora de prescribírtelo como solución para tus problemas de espalda?

Remitiéndome al principio de esta carta, las dos formas de llevar a cabo el método son buenas si se hacen bien, tanto por parte del profesor como por parte del alumno. Juntas son un complemento ideal pues en lo que se queda corto el suelo rematamos con las máquinas y viceversa.

Por otro lado, aunque esta que firma es totalmente «ProMétodoPilates» también pienso que no es el método ideal para todo, ni para todos, ni en todos los casos y que no todos los sitios en los que se imparte se hace bien. Por este motivo pide referencias antes de apuntarte a uno, cuando te hayas decidido informales de tu patología, si es que tienes alguna. Asegúrate de que saben de lo que hablas y pregúntales si es el sitio adecuado para ti y tus objetivos. Después, al llegar a casa, colócate frente a un espejo y pregúntate a tí mism@ (ojo que ésta es la pregunta más importante), ¿cuanto estoy dispuesto a hacer por mí aunque me cueste un esfuerzo y justamente tenga que hacer lo que menos me apetece que es movilizar la parte del cuerpo que me trae por la calle de la amargura?, por no utilizar otra expresión menos correcta que puedes decir en casa pero que yo no puedo, no debo, decir aquí.

Finalmente me dirijo especialmente a mis alumnos para asegurarme de que ninguno de ellos ha malinterpretado estas palabras y que no he provocado susceptibilidades con alguna que otra ironía que se me haya escapado sin querer. Todos sois estupendos alumnos.

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